Fecha: 24 mayo, 2021 Por: Victor Noe Comentarios: 0

Argentina es el segundo productor mundial de miel y el tercero exportador de este rubro, por detrás de China y Turquía. Sin embargo, aunque cuenta con más de 12000 apicultores y al menos tres millones de colmenas, el número de productores va en caída. ¿Por qué es esto?

Uno de los principales factores es que Argentina es uno de los cinco países que más agroquímicos utiliza a nivel mundial.

Si peligran las abejas también está en peligro la agricultura

La cantidad de flores endémicas disminuye año a año a medida que las explotaciones agrícolas y ganaderas se hacen más grandes. Esto deja menos polen disponible para las abeja, lo que reduce significativamente su población.

Si todo pedazo de tierra en la pampa se usa para el cultivo de soja y maíz, las flores quedan cada vez más limitadas a pequeños espacios y con ellas también las abejas quedan arrinconadas.

La mayoría de alimentos que comemos han sido polinizados por una abeja. Es por eso que necesitamos de ellas para nuestro sustento. Además de aportar miel y otros productos apícolas, las abejas son las encargadas de garantizar el equilibrio en el ecosistema y evitar la desertificación de los suelos.

Mientras avanzan los monocultivos, la apicultura se hace menos rentable y más exigente para los apicultores: cada año se requiere de más trabajo para obtener menos miel. Prueba de esto es que hace 50 años una colmena podía llegar a picos de hasta 100 kilogramos de miel anuales, mientras que en la actualidad el promedio se encuentra entre los 15 y 30 kg por año.

Exceso de agroquímicos

Pedro Kaufmann, secretario de la Mesa Directiva de la SADA (Sociedad Argentina de Apicultores) sostuvo en una entrevista para Carbononews que Argentina se encuentra entre los 5 países que usan más agroquímicos en el mundo: alrededor de 500 millones de litros al año.

La gran cantidad de herbicidas, fungicidas y glifosatos usados en la pampa contamina el agua, la tierra y el aire, contribuyendo al Problema de Colapso de Colonias (o CCD por sus siglas en inglés)

Kauffman estima que no solo es necesario tener consciencia del nocivo impacto que tienen los monocultivos y los agroquímicos para la apicultura y para las plantas en general, sino que la Argentina también necesita una apicultura mucho más profesional y capacitada, ya que la poca rentabilidad que ofrece en la actualidad hace que muchos se conviertan en apicultores como pasatiempo de fin de semana.

Fuente: Agromeat.com