Fecha: 20 octubre, 2020 Por: Claudia Carrillo Comentarios: 0

Si pensamos por un momento en el vínculo que existen entre las abejas y las flores, es fácil llegar a la conclusión de que los aromas y olores agradables son algo que las abejas disfrutan.

En base a lo anterior, los investigadores se preguntaron si las abejas podrían ser guiadas hacia ciertos cultivos usando el poder de las esencias. Después de todo, las abejas recuerdan sus alimentos por el olor. Pues resulta que las abejas melíferas pueden convertirse en mejores polinizadoras luego de pasar por un entrenamiento con aromas y fragancias.

Las abejas tienen una atracción particular por las flores silvestres que se encuentren cerca de ellas. Esto puede ser un problema para los agricultores que alquilan abejas para la polinización de plantas como arándanos, almendras y girasoles.

Los agricultores esperan que las abejas se mantengan ocupadas polinizando las flores para que pueda haber una cosecha abundante en sus campos. Pero, frecuentemente, las flores silvestres distraen a las abejas de su trabajo.

Para lograr que las abejas sean buenas polinizadoras para los cultivos, tienen que estar felices con su ambiente. Esto se traduce en una sincronización perfecta, ya que las colmenas deben estar en la granja antes de que la cosecha florezca.

Aunque si la cosecha se atrasa, las abejas alquiladas tienden a abandonar sus tareas y se ven atraídas por el dulce néctar de las flores silvestres aledañas.

Un experimento que rindió frutos

En un artículo publicado recientemente en la revista Current Biology, Walter M. Farina, biólogo de la universidad de Buenos Aires, junto con sus colegas, ha encontrado la solución a la problemática de las abejas que prefieren polinizar flores silvestres con el uso de la aromaterapia. 

El Dr. Farina ya estaba familiarizado (gracias a trabajos que hizo anteriormente) con las habilidades olfativas de cada colonia de abejas, como estas recuerdan las esencias de los alimentos que han recolectado anteriormente y como las inclina a priorizar otras plantas sobre los cultivos que se supone deben polinizar. 

«Esto nos llevó a preguntarnos si podíamos guiar a las abejas a cultivos específicos, insertando un olor de ese cultivo en una colmena y dándoles un recuerdo de una comida que nunca tuvieron«, dijo Farina.

Los investigadores desarrollaron una mezcla sintética muy sencilla que las abejas pueden asociar con la esencia natural de los girasoles (un cultivo clave dentro de la agricultura argentina) y lo combinaron con sus alimentos. Que este caso, se trataba de una simple solución con sacarosa.

Durante los experimentos, el aroma sintético fue preferido por las abejas por encima de los olores naturales. Los científicos presumen que esto se debe a que el material biológico se suele deteriorar con más rapidez.

Las colonias de abejas fueron alimentadas con 1.000 ml de la solución, la cual fue colocada en sus colmenas por dos días. Luego, las colmenas fueron alineadas junto a un campo de girasoles que estaba por florecer.

El “entrenamiento” que se le proporcionó a las abejas funcionó bien, ya que afectó el número de abejas que iba a los cultivos y, como resultado, llevaron más polen de girasoles de vuelta a la colmena.

Este incremento en las visitas al campo de girasoles incrementó la producción de las flores entre 37 y 61 por ciento, dependiendo del tipo de girasol.

No solo incrementaron los números también se incrementó la eficiencia

Las abejas no solamente se vieron inclinadas a polinizar los cultivos debido a su proximidad, sino que lo hacían de forma más rápida y en mayor número, luego de ser expuestas al proceso de aromaterapia.

Luego de mudarse a un nuevo ambiente, las abejas necesitan tiempo para conocer sus alrededores y es días después que inician la actividad de buscar néctar en los cultivos,” expresó el Dr. Farina.

Las preferencias alimenticias de las abejas también se vieron reflejadas en sus “danzas” cuando se encontraban dentro de la colmena.

Las abejas usan danzas para comunicarles a sus compañeras la distancia y dirección en donde se encuentran las fuentes de alimentos.

La danza de las abejas empezó a señalar los terrenos de girasoles mucho antes dentro de las colonias alimentadas con la solución perfumada de girasol: casi en la primera hora de que su colmena fuera reubicada cerca de una plantación de girasoles.

Esto sucedió incluso en colmenas que fueron colocadas a distancias más grandes de lo habitual. A casi 500 metros de los cultivos de girasoles.

Los resultados del estudio resaltan el rol del aprendizaje olfativo dentro del contexto social de la colmena para crear nuevas preferencias alimenticias.

De acuerdo a Farina, a través de este procedimiento, es posible predisponer la actividad de recogida de néctar e incrementar significativamente el rendimiento de las abejas.

En otras palabras, los servicios de polinización en cultivos podrían ser mejorados usando aromas simples que los emulen como parte de una estrategia de polinización de precisión.

Los investigadores dicen que se encuentran estudiando otros cultivos que dependen de la polinización como almendras, peras y manzanas.

Al final, su objetivo es desarrollar un conjunto de aromas que mejoren la eficiencia de la polinización en importantes cultivos agrícolas.

Recientemente, un producto argentino para controlar la varroa también llegó hasta los titulares ante la expectativa de convertirse en un importante tratamiento para otros apicultores a nivel internacional.

Fuente: Current Biology