Fecha: 2 octubre, 2020 Por: Claudia Carrillo Comentarios: 0

Recientemente hemos leído noticias muy preocupantes sobre las abejas. Los números en sus poblaciones han descendido en casi todas las especies de abejas y algunas de ellas, incluso han sido agregadas a la lista de especies en peligro de extinción. Sus hábitats son constantemente destruidos, se enfrentan al ataque de pesticidas, tienen que enfrentarse a especies invasoras, enfermedades, y se ven forzadas a adaptarse a los efectos del cambio climático.

César Cocomá, gerente comercial de la empresa apícola Cocomá, estuvo comentando al portal informativo colombiano Dinero que la situación en su país es más que preocupante. En vista de que los esfuerzos realizados por varios sectores de Colombia para frenar esta tendencia, han sido infructuosos puesto que continúan las fumigaciones masivas que ocasionan las muertes masivas de las pequeñas polinizadoras.           

De acuerdo al empresario, Colombia presenta uno de los índices más altos de muertes de abejas en todo el mundo. Cocomá advirtió que con estos niveles de decesos en la población de abejas, estas dejarían de existir dentro del ecosistema colombiano en los próximos 12 años.

El verdadero problema que surge por perder a las abejas se traduce en que también perderíamos los beneficios agrícolas y ambientales que nos brindan. Las abejas son responsables por la propagación de los materiales reproductivos de alrededor del 30% de las plantas. Sin embargo, hasta el 90% de los ecosistemas del planeta se ve beneficiados por el rol que las abejas juegan en ellos.

¿Qué le está pasando a las abejas?

Desde el año 2006, por razones que aún no se entienden del todo, la población global de abejas ha estado disminuyendo a ritmos alarmantes. Desafortunadamente, es difícil estimar el total de la población total de abejas por varias razones.

Pero los apicultores, que están en la primera línea de defensa, señalan a las fumigaciones masivas como el principal culpable. Cocomá explica que es preocupante como cada vez hay menos cultivos sostenibles, dado que la fumigación extensiva afecta en gran medida a las especies polinizadoras.

Una clase particular de pesticidas llamados neonicotinoides, han demostrado tener un impacto particularmente nocivo en las poblaciones de abejas. Cuando las abejas vuelan a través de áreas tratadas con neonicotinoides, los venenos son absorbidos por sus exoesqueletos y a través de polen con el que entran en contacto.

Otra razón que por la que la fumigación está afectando inmensamente al sector apicultor, es que impide exportar los productos melíferos al exterior. Dado que al realizar los análisis que exigen las regulaciones para el consumo de miel extranjera de estos países, aparecen sustancias como glifosato y otros componentes químicos que son inadmisibles por las regulaciones de estos mercados.

El empresario colombiano también expresó su preocupación por la injusta competencia que representa la miel china. Ya que este producto (que no es miel sino una mezcla de jarabes azucarados con miel nacional) se vende a precios muy bajos, que llevan a un devastador declive en los precios justos del mercado. “La falsificación es enorme en el país, a niveles del 85% y el problema es que las grandes cadenas riegan ese producto por toda Colombia”.

Un proyecto de ley esperanzador detenido en el congreso colombiano

Lamentablemente, a pesar de que se ha contabilizado la muerte de alrededor de 1.000 millones de abejas en años recientes, no existe ninguna protección jurídica para las abejas en Colombia. El último intento que se realizó en el Congreso para sacar adelante una Ley que protegiera a los polinizadores colombianos y frenar su extinción, se hundió por la bancada del partido Centro Democrático.

En la última sesión antes de ser aprobado, la bancada del Centro Democrático se retiró del recinto aduciendo conflicto de intereses, ya que varios miembros de esta colectividad tienen relaciones con azucareras y otras empresas relacionadas al sector agroindustrial.

Al retirarse de la sesión, no hubo quórum para finalizar el debate y el proyecto terminó por hundirse, aunque varios parlamentarios retomaron el proyecto y, con algunos ajustes, lo volverán a presentar para no abandonar un tema fundamental para la sostenibilidad y seguridad alimentaria del país”, según el apicultor.

Cocomá indicó que aunque no sabe a ciencia cierta si hubo lobby por parte de grandes empresas, como Bayer, Monsanto o Syngenta, sí es evidente que hubo muchas personas y empresas en contra de este proyecto debido a que afectaba sus intereses en la venta de agroinsumos que perjudican notablemente a estas especies.

De igual manera el experto señaló que no es un proyecto favorable para las azucareras, pues también afectaría su negocio, ya que es posible que la gente utilice más la miel para endulzar sus alimentos, debido a temas de salud.

El Covid-19 afectó también al sector apicultor

La pandemia no sólo trajo consigo graves implicaciones económicas, sino que dejo entrever la falta de un relevo generacional en el sector apícola. La necesidad del confinamiento por parte de los apicultores de mayor edad (quienes forman parte de la población más vulnerable) afectó mucho a esta actividad, ya que no podían cuidar como siempre lo hacían a sus colmenas.

«Como ocurre en el sector cafetero, es necesaria una renovación de la mano de obra, necesitamos que llegue gente joven«, indicó Cocomá, quien señaló que al año su empresa está produciendo cerca de 1.500 kilogramos de miel y comercializando diferentes tipos de productos, como crema de miel, propóleos, vino de miel y muchos otros productos.

Cada pequeño acción suma y mientras más personas ayuden a las abejas, mayores serán sus probabilidades de sobrevivir. Así que, ¿Se extinguirán las abejas colombianas? No, pero solo si la gente se vuelca a ayudarlas.

Fuente: Dinero.com