Fecha: 15 septiembre, 2021 Por: Victor Noe Comentarios: 0
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Imagen de Pexels.com. Fotógrafo: Egor Kamelev.

En Texas se desarrolla un método para prevenir el CCD o Problema del Colapso de Colonias, el síndrome que ha causado muertes de entre 50 % y 90 % de las abejas en colonias apícolas en los últimos años.

Este método altera algunas bacterias presentes en los intestinos de la Apis mellifera, la abeja más usada para apicultura, con el fin de hacerla más fuerte contra el ácaro varroa y el virus del ala deformada.

Abejas y bacterias.

De acuerdo a las investigaciones de un equipo de científicos de la University of Texas at Austin, en las tripas de las abejas se producen bacterias que las protegen de los responsables del problema de colapso de colonias: la varroosis y el virus del ala deformada o DWV por sus siglas en inglés.

Los investigadores consideran que las bacterias encontradas en las abejas se pueden manipular genéticamente para hacerlas más agresivas contra la varroosis y el DWV. Al cumplir los protocolos para que dichas bacterias sean aptas para su producción agrícola será muy fácil comenzar a usar este método en las granjas apícolas de Estados Unidos.

Esto se debe a que las bacterias manipuladas se pueden cultivar con facilidad en laboratorios, el método para inocularlas en las abejas no es demasiado complicado y a que se desestima que la bacteria salga de las colonias de abejas. Los humanos también poseemos un microbioma en los intestinos que funciona de forma similar al de las abejas. Esto nos ha ayudado a eliminar los llamados virus del ARN.

La Ribointerferencia es el proceso con el cual el ARNi (conocido también como ARN interferente) suprime cierto tipo de genes como los que contienen los virus que afectan a las abejas. Según la profesora de biología integrativa Nancy Moran, dichos virus producen moléculas de doble cadena cuando infectan a una abeja y es entonces cuando el ARNi produce una respuesta inmune.

Ensayos con abejas

El equipo de la University of Texas at Austin ya ha realizado distintos ensayos de inoculación a las abejas. Para esto, rociaron a algunos ejemplares con una solución que contenía las bacterias modificadas. Las abejas se acicalaron e ingirieron la solución.

Los resultados hasta ahora son bastante prometedores: las abejas inoculadas con la bacteria que ataca al virus del ala deformada una probabilidad de sobrevivir 36,5 % superior a las de abejas no inoculadas.

Las abejas que ingirieron la bacteria para tratar la varroosis tuvieron un éxito considerablemente mayor: los científicos estimaron que un ejemplar inoculado con dicha bacteria tiene más de 70 % de probabilidades de sobrevivir que las abejas sin bacteria antivarroa.

De acuerdo a Moran, el uso de estas bacterias es inocuo: el riesgo de que infecten a otros insectos es extremadamente bajo, ya que dichos microorganismos están totalmente adaptados al sistema digestivo de la abeja y fuera de sus intestinos no pueden sobrevivir. La investigadora texana sostiene que la investigación seguirá evaluando la efectividad de este método y qué tan seguro es para el campo estadounidense.

Fuente: National Geographic.