Fecha: 8 junio, 2021 Por: Victor Noe Comentarios: 0

La presencia de los humanos sobre la tierra deja una huella muy visible en el medio ambiente. A pesar de que se habla mucho acerca de la contaminación del agua y de la atmósfera, la mayoría de las personas no tiene mucha idea de que son los microplásticos.

Se considera microplástico a todo fragmento de plástico o polímero menor a los 5 milímetros. Su reducido tamaño hace que sea muy difícil de detectar. Pese a que se han encontrado microplásticos en el agua y en la tierra, apenas se ha podido estudiar el impacto de estos en la atmósfera por la dificultad de estudiar el aire.

Un estudio realizado en Copenhage, Dinamarca por la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Alcalá y la Universidad de Almería en alianza con la Asociación Danesa de Apicultores ha detectado la presencia de microplásticos en el aire, gracias a un inusual biomonitor: las abejas.

Un estudio pionero

El estudio ha realizado un muestreo con abejas de las zonas urbanas y rurales en los alrededores de la capital danesa, examinando con microscopios a ejemplares que tienen patrones de vuelo bastante cercanos a sus colmenas, tanto en las ciudades como en el campo.

Los microplásticos que se encuentran en el aire se adhieren a los cuerpos de las abejas mientras estas vuelan en su búsqueda de polen. Dichos fragmentos permanecen adheridos al cuerpo de las abejas debido a la electroestática que producen las abejas al desplazarse.

Más de trece polímeros identificados

Una vez que se extrajeron los microplásticos que estaban adheridos a los cuerpos de las abejas, se procedió al análisis e identificación de estos. Los resultados arrojaron que hasta 13 tipos de polímeros distintos se adhirieron a los ejemplares estudiados.

Entre estos se identificaron distintos tipos de poliéster, cloruro de polivinilo, polietileno y fragmentos de algodón y lana que han sido tratados con aditivos químicos que son fuentes de contaminación.

La presencia de los microplásticos fue mayor en las zonas urbanas, pero también se encontraron niveles inusualmente altos en las zonas rurales, y se cree que estos han sido transportados por el aire desde la zona urbana de Copenhague.

Las abejas como biomonitores del medio ambiente

Estos pequeños animales son responsables de la polinización de al menos dos de cada tres alimentos que comemos y gracias a su labor se mantiene el equilibrio en el medio ambiente. La apicultura aprovecha la miel y otros derivados de la colmena como la cera de abeja, los propóleos y la apitoxina.

El estudio demostró que las abejas no sólo son útiles como agentes polinizadores y para el consumo de productos apícolas, sino que también pueden actuar como biomonitores que nos ayuden a encontrar la presencia de partículas que contaminan el medio ambiente y que al ser tan pequeñas, no pueden ser detectarlas con facilidad.

 A partir de los resultados de esta investigación se pueden plantear nuevos estudios que analicen la presencia de los microplásticos en el aire de distintas localidades y poder estudiar su dispersión, algo fundamental para plantear soluciones ecológicas que puedan reducir la presencia de estos en el aire, como consecuencia de la industrialización y la vida humana.

Fuente: Agromeat.com