Fecha: 17 diciembre, 2020 Por: Claudia Carrillo Comentarios: 0

El bienestar de las abejas y otros polinizadores es muy importante para mucha gente. Siendo conscientes de este hecho, los encargados de la Embajada de Francia en Uruguay han decidido instalar dos colmenas en sus instalaciones ubicadas en Montevideo y otras dos en la residencia oficial del embajador Hugues Moret.

Lo anterior, forma parte del proyecto conocido como La miel de hormigón o Colmenas de la ciudad. Esta iniciativa está enmarcada en un plan que abarca muchos ejes estratégicos dominados por la defensa de la biodiversidad.

Uno de ellos es el proyecto de desarrollar una “embajada verde,” para lo cual la sede diplomática ya cambió a LED toda su iluminación, modificó su sistema eléctrico y todos los aires acondicionados, redujo el número de impresoras y fotocopiadoras, reguló el consumo de electricidad y calefacción y va a pasar al uso de papel reciclado.

Pero, además, queríamos ir un poco más lejos, ver cómo podíamos asociar lo vivo a lo diplomático”, dijo Moret.  Podemos ver su compromiso hacia estas declaraciones luego de que hace meses instalaran una huerta y un gallinero orgánicos en su residencia, a los que ahora se sumaron las colmenas. “Este último proyecto es el más simbólico pero también el más complicado sin lugar a dudas. Quisimos ver cómo podíamos ilustrar la protección de la biodiversidad. Reflexionamos un poco y ahí llegamos a las abejas”, agregó el embajador.

Apuntó que las abejas son una de las especies más amenazadas hoy en el mundo entero. “No es solo un problema de Uruguay, es un problema francés, europeo… global”, destacó.

Todos estos temas hacen que este proyecto, que es puntual y pequeño, se inscriba dentro de una política estratégica. A la vez, queremos demostrar dos cosas: que es posible producir miel en la ciudad y con niveles de pesticidas inferiores a los que se usan en el campo. Es un poco paradójico, pero es la realidad”, señaló Moret.

Los desafíos que representa tener colmenas en la ciudad

La salud de las abejas es particularmente importante hoy en día debido a que en décadas recientes las poblaciones de abejas han descendido de manera drástica debido al Problema de colapso de colonias o CCD, por sus siglas en ingles. Las causas del CCD aún no han sido identificadas y aun así, han contribuido a reducir de manera significativa las poblaciones de abejas alrededor del mundo a ritmos alarmantes.

Esto lo sabe muy bien Rubén Riera, presidente dela Sociedad Apícola Uruguaya, quien es el encargado de manejar las colmenas del proyecto La miel de hormigón. Y quien no escatima esfuerzos para el cuidado de las polinizadoras invitadas por la embajada.

Riera asegura que se tiene que controlar el estado sanitario de las abejas, revisar si las reservas de alimento (néctar, polen) son suficientes, hacerle seguimiento al desarrollo poblacional de la colmena y al instinto de reproducción (enjambrazón) para impedir que se escapen colonias.

Por suerte, todo este trabajo cuenta con el apoyo y colaboración de institutos de investigación como el Clemente Estable y las facultades de Ciencias, Agronomía y Veterinaria.

Una alianza entre apicultores y diplomáticos

Aunque en Uruguay no existen experiencias previas con apicultura urbana,  Francia es uno de los países que ha realizado notables avances en este campo. Moret contó que hay colmenas en la Cancillería, en el Ministerio de Economía y Finanzas y en el techo de la Ópera en París y en los célebres Jardines de Luxemburgo. Riera acotó, por su parte, que las abejas francesas más famosas son las de Notre Dame, ya que sobrevivieron al incendio de la famosa catedral parisina.

Rubén Riera, contó que desde hace un tiempo, estimulados por la Facultad de Arquitectura y por institutos de investigación, notaron la necesidad de que en la ciudad pudieran convivir las abejas.

Las nuevas generaciones de arquitectos están incluyendo en sus diseños espacios verdes donde la abeja toma un rol preponderante. Nos han acercado proyectos, nosotros hemos colaborado y vimos que era una linda oportunidad para promover la apicultura y el consumo de productos de la colmena, además de generar conciencia de los beneficios que genera la colonia de abejas para el ser humano”, destacó Riera.

Para Uruguay, La miel de la Casa Buxareo será la primera experiencia de este tipo y marcando el inicio de la apicultura urbana en la ciudad. Desde enero, la Sociedad Apícola del Uruguay había iniciado gestiones ante la Intendencia de Montevideo para colocar en la ciudad cajones que atraparan enjambres; la iniciativa de la Embajada Francesa le dio otro impulso y dimensión a su iniciativa.

Con la aprobación conseguida en julio de parte de la comuna capitalina comenzaron la preparación de las colmenas y finalmente las instalaron el pasado 6 de noviembre. “Iniciamos la apicultura urbana en Francia, yo me considero un apicultor francés”, bromeó Riera teniendo en cuenta que el predio donde hay una sede diplomática se considera territorio del país titular de la sede.

Grandes planes para estas polinizadoras urbanas

Aunque sus inicios son modestos, este programa tiene grandes ambiciones en vista de los resultados obtenidos hasta ahora. Por ejemplo, a manera de prueba, se decidió colocar las abejas en dos hábitats distintos para estudiar su evolución. Un ambiente era totalmente artificial (entre las paredes de hormigón que forman parte de la embajada) y otro más verde (el jardín de la residencia).

Trece días después, Riera revisó las colmenas y se encontró con una gran sorpresa: las colmenas evolucionaron más rápido en el hábitat con más hormigón. “Abrí las colmenas de la embajada sin ahumador ni careta y las abejas estaban sumamente tranquilas trabajando, con entrada de polen. Ver entrada de polen significa que hay vida dentro de la colmena,” explicó.

Otro objetivo que se persigue es demostrar que la miel urbana es saludable para su consumo, incluso más que la rural. Puesto que espera que cuando se analice la miel, “nos vamos a encontrar con que está libre de residuos de organismos genéticamente modificados, lo cual va a estar dando la pauta que la calidad de la miel urbana es superior porque ofrece más garantía que la rural”. Aunque aclaró que con esto no dice “que la miel rural sea nociva para el consumidor.”

Moret, en tanto, anunció que la idea es que las colmenas se multipliquen en la ciudad de Montevideo e incluso lleguen a otros departamentos del país. Se piensa en instalarlas tanto en los grandes espacios verdes de la ciudad como en techos de viviendas.

Si el programa tiene éxito, vamos a tratar de desarrollarlo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y con el Banco Interamericano de Desarrollo con pequeños proyectos para hacer un verdadero eje de protección duradero y de desarrollo de la ciudad”, señaló.

La apicultura urbana no es solamente una gran oportunidad económica para el desarrollo de las ciudades, sino que también es una inversión necesaria tanto para la salud de las abejas como para la estabilidad de nuestra agricultura. Apoyar el desarrollo de programas y leyes responsables, puede ayudar a convertir a la apicultura urbana en la columna vertebral de una economía urbana sostenible.

Fuente: El País de Uruguay