Fecha: 20 marzo, 2022 Por: Victor Noe Comentarios: 0

Imagen tomada de Flickr. Fotógrafa: Liz Bugg

En enero de 2022 un grupo de apicultores chileno se congregó frente al Palacio de la Moneda de Santiago de Chile para protestar y hacer visible la grave situación en la que se encuentra la apicultura del país austral. A la protesta acudieron muchos apicultores de la región del Bio-Bio, la segunda en producción de miel en todo Chile.

Durante la actividad, los apicultores soltaron cuadros móviles en las inmediaciones del palacio presidencial como una forma de protesta simbólica. Entre otras cosas, los manifestantes querían poner en evidencia el efecto negativo de los monocultivos para el sector apícola, la alta dependencia en arbustos y la falta de una ley de apicultura, que lleva más de 8 años en espera en el congreso.

Sin apicultura no hay agricultura

En una entrevista al diario La Tribuna de Chile, el presidente de la Asociación de Apicultores Independientes de Chile (Agapi), Daniel Iraira Medina resumió los argumentos de los apicultores. La sequía en el hemisferio sur afectó a la agricultura, pero sobre todo a la apicultura. De acuerdo al presidente de AGAPI, las abejas consumen (directa e indirectamente) gran cantidad de agua.

Una disminución drástica en la población de abejas crea un círculo vicioso que también afecta a la agricultura, pues la labor de estos pequeños polinizadores permite que al menos 3 de cada 4 alimentos den los frutos que llegan a la mesa de cualquier persona. Si las plantas no son polinizadas y dan frutos de menor calidad o directamente no da frutos, es inevitable que ocurra una crisis alimentaria.

Los monocultivos afectan a la apicultura

La sequía afecta a la apicultura, pero sus efectos serían menores y menos nocivos si los monocultivos no tomaran casi cualquier tierra de labranza en Chile. Además del alto uso de pesticidas, los monocultivos como el eucalipto o el pino aumentan la dependencia de las abejas a unos pocos arbustos florales como el Quillay y la Zarzamora, que tienen una resistencia limitada a la sequía.

Guillermo Purrán, un apicultor del Alto Biobío, también fue entrevistado por La Tribuna durante la protesta. Sostuvo que no sólo la sequía, sino también los cambios bruscos de temperatura y las lluvias fuera de temporada tienen un efecto negativo para la apicultura. En el caso de las lluvias, el agua limpia gran parte del néctar de las flores, dejándole a las abejas muy poco que aprovechar. Según Purrán, la apicultura ha mermado en el Alto Biobío en más de un 50%.

Sin embargo, Purrán no pierde la esperanza: para él la solución puede venir de los mismos apicultores. Sembrar árboles frutales y arbustos florales en la zona puede agregar variedad de polen para las abejas y más opciones implican menos afectaciones durante sequías o fenómenos naturales imprevistos. Los apicultores deben trabajar de la mano de los agricultores para que estos siembren los árboles y arbustos en sus predios. De este modo se podrá fortalecer al sector apícola, del que todas las personas dependen directa o indirectamente.

Fuente: https://www.latribuna.cl/ocupacional/2022/01/06/sequia-pone-en-alerta-a-productores-de-miel-de-biobio.html