Fecha: 15 septiembre, 2021 Por: Victor Noe Comentarios: 0
Foto: Skyler Ewing

Imagen de Pexels.com. Fotógrafo: Skyler Ewing

Experimentos realizados con la Apis Cerana, la principal abeja melífera de Asia, demuestran que esa especie posee el ritual comunicativo de alarma más complejo que se haya encontrado en insectos sociales.

Que una abeja emita vibraciones a una cierta frecuencia es suficiente para indicarle a sus congéneres la cercanía de depredadores de abejas como la Vespa mandarinia, así como de vertebrados como aves y primates.

Comunicación no verbal.

Los humanos tienen la suerte de poder usar el lenguaje como método de compartir información. Sin embargo, ni la comunicación verbal es la única forma en podemos transmitir mensajes, ni la comunicación es exclusiva de los humanos.

Por ejemplo, una mirada o el lenguaje corporal pueden indicarle a un interlocutor más de lo que un emisor transmite o quiere transmitir con palabras. Los insectos sociales como las abejas también tienen complejísimos sistemas de comunicación no verbal que les permiten cooperar colectivamente.

La danza la abeja fue descubierta por el etólogo austriaco Karl R. von Frisch en 1973. Una abeja obrera que ha encontrado polen puede volver al panal e indicar a través de un sofisticado baile cuál es la dirección y la distancia desde la colonia al polen. De este modo recluta a otras obreras para que recolecten el polen.

Los cabezazos de la Apis cerana.

Si Europa, África y América tienen a la Apis mellifera como la reina de la apicultura, en China, el subcontinente indio y los países de Indochina la protagonista es la Apis Cerana.

Al contrario de lo que ocurre con la abeja europea y con la mellipona americana, esta especie convive con el ácaro de la varroa sin que este la afecte. En las selvas y estepas asiáticas esta abeja tiene enemigos que vienen de fuera del panal y de los cuales sí debe preocuparse, como la Vespa mandarinia, uno de los avispones más grandes del mundo, que puede alcanzar un tamaño de hasta 8 cm de largo, contando el tamaño de las alas.

Este véspido expele un veneno que disuelve tejidos fácilmente, posee uñas metatarsales muy afiladas y unas mandíbulas que le permiten devorar a las abejas en microsegundos.

Basta con que un pequeño grupo de 30 avispones de la Vespa mandarinia lleguen a una colmena para acabar con 30.000 abejas en menos de 4 horas.

Cuando no se topa con estos avispones gigantes, la abeja asiática se puede encontrar con la Vespa velutina, que no es tan mortífera, pero si puede causar innumerables bajas en la colmena en caso de que ocurra un encuentro.

Es por esto que la Apis Cerana ha desarrollado una forma de comunicar peligro a las demás abejas. El investigador James Nieh señala que las abejas asiáticas pueden transmitir mensajes de peligro con cabezazos y vibraciones.

Según Nieh, la frecuencia de la vibración, la duración del impulso, el contexto y el tono le permiten a las abejas especificar el grado de peligro en que se encuentran en determinada situación. Esto les permite estar alerta en caso de que llegue

Una vez que las abejas comprenden la gravedad del asunto, suspenden las actividades de reclutamiento y de búsqueda de polen para resguardarse del peligro. Nieh sostiene que empezó a reflexionar sobre esto en 2010, cuando se percató que las abejas europeas también transmiten señales de peligro a los demás miembros del panal, pero que la investigación sostenida en la Universidad Agrícola de Yunnan le demostró que el sistema de alerta con cabezazos y vibraciones de la Apis Cerana es mucho más complejo y merece ser estudiado.

Fuente: National Geographic.