Fecha: 18 noviembre, 2020 Por: Claudia Carrillo Comentarios: 0

Latinoamérica es una región con una importante y pujante industria apícola, que se caracteriza por su gran diversidad. Lamentablemente, al igual que el resto del mundo, la actividad apícola se ha visto afectada últimamente por el declive en las poblaciones silvestres de polinizadores y los numerosos informes de altas tasas de mortalidad en las colmenas manejadas por apicultores.

Hasta hace poco, el conocimiento científicos que teníamos acumulado sobre las abejas, había sido el resultado de los esfuerzos de grupos de investigación aislados. Así fue hasta el año 2017, cuando bajo la iniciativa de los investigadores de ocho países, nació la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas (SOLATINA).

Esta iniciativa fue formada con el objetivo de fomentar la cooperación científica a través de la coordinación de redes de identificación regional. Hoy en día, SOLATINA está formada por una coalición de más de un centenar de científicos dedicados a las abejas de 11 países distintos; y son los responsables (desde su formación) por realizar encuestas a apicultores, donde se reportan los índices de muerte de colonias de abejas melíferas y abejas sin aguijón.

Un importante instrumento que refleja la situación de las abejas en nuestras latitudes

La encuesta está basada en formatos empleados por iniciativas similares llevadas a cabo en otras partes del mundo y fue adaptada a las condiciones propias de Latinoamérica.

Lo interesante de este emprendimiento es que también incorpora también una encuesta dedicada a la Meliponicultura, una actividad milenaria que se realiza a pequeña escala mediante la cría de abejas nativas, comúnmente llamadas “Abejas Nativas Sin Aguijón” (ANSA) y que posee gran potencial de desarrollo a nivel social, cultural, ambiental y económico.

Durante los últimos años se han registrado episodios de despoblamiento y muerte de colonias de abejas melíferas alrededor del mundo, principalmente en Norteamérica y Europa.

Si bien Latinoamérica presenta un gran número de colmenas productivas y ostenta una participación importante en la actividad apícola mundial, existe escasa información respecto de las pérdidas de colonias y los factores desencadenantes de las mismas en la región.

El análisis de las encuestas arrojó datos preocupantes. En Colombia, Brasil, Chile, Argentina y Bolivia, los apicultores perdieron anualmente entre un cuarto y la mitad de sus colonias, mientras que el porcentaje fue más variable en Perú, Uruguay, Puerto Rico, Panamá, México y Cuba.

Por otro lado, los meliponicultores perdieron entre un cuarto y la mitad de sus colonias, considerando a todos los países encuestados (Colombia, Brasil, Argentina y Bolivia).

Estas elevadas pérdidas de colonias de abejas melíferas y de abejas nativas sin aguijón impactan directamente en la producción de miel y otros productos de la colmena, así como en el rendimiento de muchos cultivos que dependen de las abejas para la polinización.

Se trata de los sospechosos habituales

Además, el análisis de la información generada por estas encuestas ha permitido determinar la influencia de una multiplicidad de factores bióticos, ambientales y de manejo apícola sobre la mortalidad de las colonias a escala regional.

Los científicos han encontrado que las presiones bióticas (como enfermedades, problemas nutricionales y de calidad de la reina) afectan la mortalidad de las colonias, en mayor o menor medida, dependiendo del clima.

Es así como las colonias de climas templados resultaron más susceptibles que las colonias de climas subtropicales a los efectos negativos de estas presiones bióticas, mientras que las colonias de climas tropicales fueron más tolerantes a estos efectos.

Se determinó que el manejo apícola tuvo un papel clave en la prevención de las pérdidas: los apiarios que fueron visitados frecuentemente, tuvieron recambio de reinas, recibieron alimentación y control de varrosis, exhibieron menor mortalidad y se desempeñaron mejor frente a estos problemas en comparación con los apiarios que fueron desatendidos total o parcialmente.

El efecto “atenuador” del manejo apícola sobre estos problemas fue particularmente importante para reducir las mortalidades invernales (entre abril y octubre).

Futuros análisis a una escala espacial más reducida permitirán dilucidar el papel de otros factores que podrían afectar la supervivencia de las colonias localmente, como la disponibilidad de recursos florales o la incidencia de agroquímicos.

¿Cómo salvamos a las abejas?

Los resultados no solo nos traen malas noticias, sino que han permitido a la comunidad científica  desarrollar recomendaciones específicas al sector para evitar o mitigar dichas pérdidas.

  • Establecer cuidadosamente el apiario, teniendo en cuenta las características climáticas de cada zona (sombra, ventilación, humedad, altura de las colmenas) y orientar las piqueras correctamente.
  • Manejar adecuadamente el espacio interno de la colonia, realizar el recambio anual del material en mal estado y efectuar visitas regulares al apiario.
  • Realizar un monitoreo periódico de plagas y patógenos, y efectuar su control con sustancias aprobadas por los entes reguladores, durante los períodos adecuados.
  • Llevar registro de los trabajos y observaciones realizados en cada visita al apiario.

Desde la Sociedad afirman: “Es necesario asegurar una continua vigilancia sobre las pérdidas de abejas y profundizar el estudio de sus causas para poder prevenir eventos de muerte masiva, colaborando con los apicultores, meliponicultores y entes gubernamentales de la región e informando a la ciudadanía sobre la importancia de los polinizadores en los ecosistemas y la producción de alimentos”.

La SOLATINA acaba de lanzar su tercera encuesta de pérdida de colonias de abejas en Latinoamérica, temporada 2019-2020 e invita a los apicultores y meliponicultores de toda la región a aportar sus datos para el beneficio del sector, ingresando en: www.solatina.org/temas-de-estudio/monitoreo/

Dentro de SOLATINA, existen más Grupos de Trabajo que se dedican a estudiar la diversidad de las abejas autóctonas, los procesos de polinización, las enfermedades que pueden tener las colonias, y como los pesticidas y agroquímicos afectan la actividad apícola.

Con sus más de 200 miembros, el compromiso de esta joven Sociedad es más fuerte que nunca. Afirman que seguirán trabajando para sentar las bases de un cumulo de conocimientos en el continente latinoamericano que les permita contribuir al bienestar de las abejas manejadas y silvestres alrededor del mundo. Les deseamos mucha suerte.

Fuente: SOLATINA.org